Colección: Billetes de polímero

En 1988 Australia sacó el primer billete de polímero de circulación general del mundo, un conmemorativo de 10 dólares por el bicentenario. Casi cuarenta años después hay más de cincuenta países emitiendo en plástico, y para el coleccionista se ha convertido en una categoría propia con sus reglas.

Qué tiene de especial coleccionarlos

El polímero permite cosas que el papel no: ventanas transparentes, hologramas integrados en el sustrato, relieves táctiles y tintas que cambian de color al inclinar el billete. También aguanta mucho mejor: un billete de polímero sin circular tiene menos riesgo de deteriorarse en el álbum que uno de algodón, y no se ondula con la humedad.

Dónde está lo interesante

Rumanía fue el primer país europeo en pasar toda su serie a polímero, y por eso sus lei son el punto de entrada más barato a esta categoría. Vietnam hizo lo mismo en Asia. Nigeria, Zambia y Mozambique lo usan en sus valores bajos, que es justo donde el billete sufre más. Y Nicaragua, Fiyi o Papua Nueva Guinea tienen conmemorativos en plástico de tirada corta que no se reeditan.

Qué encontrarás aquí

Billetes de polímero de los cinco continentes, sin circular, con su referencia de catálogo. Muchos son emisiones conmemorativas, porque el plástico se usa a menudo para tiradas especiales.

Un aviso sobre su conservación

El polímero no se rompe, pero sí marca: un pliegue en plástico deja una línea blanca que ya no se va. Por eso los ejemplares realmente sin circular valen más que en papel, y por eso se envían siempre planos y protegidos.